LA POSADA NOCTURNA. BORJA OROZCO
Título: La posada nocturna
Autor: Borja Orozco
Editorial: Kaunan
Género: Terror
Páginas: 231
Año publicación: 2026
Precio: 18,00
La noche caía con violencia sobre la ciudad de Sevilla; al fondo, La Giralda brillaba con cada relámpago. La intensa lluvia golpeaba los cristales de los coches mientras el padre de Carmen conducía sin rumbo fijo.
SINOPSIS
En las sombras de Sevilla, La Posada Nocturna desciende a su creador, Borja, a lo más oscuro de sus miedos y cicatrices, cuya primera emisión desata una cadena de sucesos imposibles de detener.
Junto a Juan, un sacerdote marcado por una fe herida, y Carmen, una joven atrapada por un pasado de horror y secretos prohibidos, Borja se adentra en un descenso donde lo sobrenatural y lo psicológico se confunden.
La presencia de Agaliarept, una entidad antigua que se alimenta de la culpa y el miedo, comienza a manifestarse de forma insidiosa, transformando la ciudad en un escenario infernal.
Apariciones, posesiones y verdades enterradas revelan que el verdadero terror no habita solo en lo oculto, sino en aquellos miedos y secretos que llevan dentro. En la Posada Nocturna, Sevilla se convierte en un umbral donde la fe se quiebra y el mal reclama su precio.
RESEÑA
Tengo sentimientos encontrados con esta novela.
Es innegable que me ha atrapado por completo desde la primera página porque el prólogo es muy potente y te invita a seguir leyendo. También es cierto que cumple con su cometido: dar miedo. Y en ocasiones, mucho.
La historia es intensa, llena de posesiones, de momentos escalofriantes y una trama interesante que, como ya digo, comienza muy potente. Es, en toda su esencia, la batalla entre el bien y el mal. Juan, un cura, y Borja, un periodista amante de lo ocultismo, ambos con una crisis de fe, se van a enfrentar al mal en estado puro: Agaliarept, un ser del infierno que se alimenta de la culpa y y de los miedos más profundos.
Da terror, no voy a negarlo. La manera de describir las escenas oscuras y siniestras que escribe Borja autor (no el personaje protagonista) son perfectas. Leer este libro de noche con solo la luz de la lamparita de la mesita de noche ha sido todo un reto porque tiene escenas muy potentes y llenas de sombras. Es uno de los puntos fuertes de la novela y el que ha hecho que me mantenga pegada a sus páginas a pesar de estar pasando un mal rato.
El mal no se hace grande. Solo se hace visible.
En lo que me ha fallado a mí, personalmente, es que la trama comenzó siendo muy interesante pero, para mi gusto, se fue desinflando poco a poco hasta el final. Al ver que era una batalla clara entre el Bien y el Mal, sabía que no iba a encontrarme otra cosa que no fuera la batalla entre el Cielo y el Infierno, además teniendo a uno de los personajes principales como cura. Pero me ha faltado un poco más de aclaraciones en la resolución de la trama. El final es espectacular si hablamos en el sentido imaginativo. La imagen que crea Borja en esa batalla final es brutal, pero es una batalla más mental y de fe que una batalla física. Que no está mal, al final y al cabo, la idea principal de la historia es justo esa búsqueda de fe que se ha perdido por motivos de la vida y que, gracias a la batalla contra el mal, vuelve a surgir esa fe.
Pero, como ya he dicho, al final se me desinfla un poco la historia. La trama de Carmen, otro de los personajes principales, se me queda algo incompleta, sobre todo porque el libro comenzó con algo que ocurre en su pasado y del que, al final, solo se cuenta a través de pinceladas en el último capítulo.
He tenido mis idas y venidas con esta historia. Me ha gustado la idea, la correlación de la acción, pero me hubiera gustado un final más con sentido.
Otra de las cosas que me ha gustado es que la narración hace saltos temporales para ir conociendo en pasado de los personajes, lo que ha hecho que la lectura sea muy amena, además de que sus capítulos son cortos. Eso ha hecho que prácticamente me beba el libro.
Si os gusta el terror tenebroso y sobrenatural y una batalla entre el bien y el mal en toda regla, este libro puede ser una muy buena opción.
Desde aquel día, Juan supo que la fe no era ausencia de miedo, sino resistencia ante él. Que Dios no siempre responde con voz... a veces lo hace con silencio. Y fue ese silencio el que lo salvó.
PUNTUACIÓN:




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